Te prometí un día ,siempre estar ahí en las buenas & malas , aunque no me hables o no te hable esa promesa siempre quedará guardada

viernes, 19 de agosto de 2011




 Cada beso era como el primer beso, cada caricia como la primera caricia… Si me preguntasen, ¿Has sido alguna vez feliz? Solo tendría que cerrar los ojos y acordarme de aquellas mañanas para contestar. Juntos habíamos conseguido dejar atrás ese ruido que no nos dejaba escucharnos. Solo estábamos el y yo abrazados en la cama con el único sonido de nuestras respiraciones. Estábamos juntos en nuestro mundo de cristal. Hasta que me di cuenta de que los mundos de cristal terminan por romperse en mil pedazos. 

¿Pero que pasaba conmigo? Podía engañar a todo el mundo, Como una drogadicta a la que solo aliviaba saber si seguía ahí o no. Nuestra historia se acabo como una película sin final.

Me costo asumir que el mundo no se acababa en el. Pero una mañana me desperté, vi como entraba el sol por la ventana y decidí no ser más un alma en pena, ser la misma de siempre.
Estaba vacunada contra la tristeza. Solo tenia ganas de vivir, saltar… Y así de la forma más absurda, conocí a alguien con la sonrisa más maravillosa del mundo. Estando con el me sentía como en mitad de dos ventanas abiertas.

 Ese día me di cuenta de que cada vez que flaqueo, cada vez que cayera al suelo siempre estaría ahí el para recogerme. 

Tuve la sensación de que había colocado a el  por encima de todo, estaba en todos y cada uno de los capítulos de mi vida. Desde la portada hasta la ultima pagina. Sin embargo, yo no era mas que un segundo o tercer capitulo para el. Le odie por eso. Le odie tanto que mi corazón se separo a años luz del suyo. No podía entender lo que había hecho. Yo hubiera antepuesto mi propia vida antes de dejarle ir.


 ¿Entonces? ¿Por qué no volvíamos a encontrar los pies por debajo de las sabanas? ¿Por qué no podíamos ser otra vez nosotros? Me había cegado, como la niebla cuando no te deja ver el mar. Pero al final, la niebla se fue y acabamos mojándonos los pies en la orilla. Y esque habíamos estado demasiado tiempo contenidos, viéndonos a diario, durmiendo pared con pared… Casi oyéndonos respirar. Demasiado tiempo separados, parados en la cuneta pero ahora habíamos entrado en una autopista de 5 carriles sin limite de velocidad y con la quinta metida. Juntos hasta el final.

No hay comentarios:

Publicar un comentario